Es difícil comenzar unas líneas reflexivas, de manera objetiva en
tiempos como los que se viven. Dejando de lado el fanatismo que arrolla
actualmente al país, y sin pensar en lo absoluto en la violencia que nos
invade cada vez más, hablemos sobre la voz popular.
Este fenómeno que se desarrolla principalmente en Latinoamérica,
llamados por algunos "La voz de los Barrios" y por otros "Los tumba
gobierno", esta dejando de guardar silencio, ese silencio cómplice que
por años guardaron, tal vez no cómplice, si no más bien expectante, ya
que ellos pusieron su fe y su esperanza en manos de un régimen, que
tenía por vocero a un "Dios" como lo era para el populismo Chávez.
Una vez que depositas menuda confianza en una propuesta social, que dice
que superara a toda costa a la denominada cuarta república, que de por
sí, dejo a su paso problemas sociales, y por que no, hambre y miseria,
esperas que se te sea remunerada aunque sea con seguridad y empleo, pero
no, no pudieron si quiera mantener vigente el derecho a la vida.
El pasaporte inaudito que se necesita para pertenecer a esta absurda
idea socialista del siglo veintiuno, es nada más y nada menos que el
primer mandamiento algo enmendado, y se puede decir que es algo como:
Amarás al régimen por sobre todas las cosas, inclusive tu vida. Y es
eso, hay que perder el amor a la vida y a la libertad por un kilo de
harina pan, producto que debería abundar en la alacena de todos los
venezolanos, ya que representa nuestro gentilicio por encima de la
canción "Venezuela" de Luis Silva, además de eso, nos deberían
garantizar salud pública, ¿Que clase de gobierno que no garantiza salud a
su pueblo vive para contarlo?, es su deber y nuestro derecho, una
garantía de vida, es eso lo que necesita este pueblo abrumado de tanta
violencia, respeto a la vida, dime que de que vale un pollo "barato" si
te matan cuando vuelvas a tu casa, o de que te sirve esa mensualidad de
la misión, si no vuelves a tu casa después de cobrarla, y es eso lo que
ha despertado y enardecido a la voz popular. Te metiste con lo más
sagrado, el derecho a la vida.
Las madres de este país lloran, lloran la partida de quien trajeron al
mundo y eso es realmente lo más desgarrador del mundo, señor presidente.
Una madre no debería enterrar a un hijo bajo ninguna circunstancia. ¿Y
es que ustedes creen que esos 200.000 muertos aproximadamente que han
habido estos últimos 15 años han sido oligarcas? ¿Burgueses? ¿Yankees?
¿Apátridas?, no lo creo. Y les digo que no se puede menospreciar la vida
de nadie, todas nuestras vidas valen por igual desde la del barrendero,
hasta la del afamado presidente de este país.
Y me cuesta ser objetiva en mis líneas rebuscadas, me gustaría poder ser
más reservada a la hora de escribir, pero hemos llegado a un punto
donde callar no es una opción, y la auto censura se vuelve un suicidio,
pues callar lo que realmente sientes por miedo a que te maten, es morir
por dentro. Y lo que quiero llevar a ustedes hoy, paisanos míos, es
precisamente el análisis del valor de la vida.
¿Cuanto vale tu vida? ¿Cuanto vale tu consciencia?
Espero que quienes lean mis humildes palabras sean capaces de refutar
mis ideas, o al menos contestarme a través de la única vía de
comunicación que tenemos los venezolanos actualmente y es Twitter.
Querido Jack Dorsey, tu creación tuvo una misión, gracias por eso.
Mi cuenta: @andreep97
Les deseo fuerza y paciencia para una dura semana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario